Tú y yo somos como veneno
Primero me quieres probar
Y luego me dices: ‘no quiero’
Temes llegarme a amar.
Cuidas tus pasos conmigo
Como si pudieras calcular el impacto
De un amor tóxico asesino
Que va más allá de tu tacto.
Soy un amante maldito
Que primero espanta
Y luego vuelve adicto
Como la destrucción misma
Me presento atractivo
Hasta que ocasiono un cisma
Entre tus principios y deseos
Mi amor es tóxico, ‘cuidado’
Dice la gente que te rodea
Pero sufres por haberlo probado
Pues no es arsénico que has tragado
Sino la sangre de un corazón robado.
Por Mauricio Julián
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jueves, 3 de febrero de 2011
lunes, 10 de enero de 2011
SIN DESTINATARIO EXPRESO
Acuérdate de nuestros diciembres
que me veías bien y con ternura
donde te abrazaba con dulzura
¿te acuerdas de nuestros diciembres?
En esos días en que tú y yo
hacíamos de todo, nosotros
en que te buscaba sin encontrarte
y me sorprendías sentada en mi corazón.
Acuérdate de esos días que querías mis costados
y sin preguntarlo siquiera yo te los daba.
Acuérdate de las mesas vacías
por las que danzábamos lentamente,
porque en esos días, éramos nosotros.
Acuérdate de lo mucho que ya te quiero
que en poco tiempo fui cayendo
y que sin quererlo quedé ahí, contigo.
Y ahora que estás lejos, no puedo separarte de mí.
Acuérdate de nuestros diciembres,
antes de que te dignes a olvidarme,
que me querías entonces
que esperabas quererme más.
Y con el olvido, la distancia me acerca tu recuerdo
que no dejo de ver en el espejo,
junto a mí, una ilusión de tu reflejo.
La que me quiere, la que me llama.
Pero antes de que me dejes sin tu abrazo
acuérdate de nuestros diciembres,
en que la separación era un pequeño lapso,
aunque tristemente, haya resultado
en tu fatídico olvido.
Por Mauricio Julián
Quizá son sólo ideas
puede que no lo creas,
pero al tan fuerte sentirlo
tenía tan sólo que decirlo.
à M.
que me veías bien y con ternura
donde te abrazaba con dulzura
¿te acuerdas de nuestros diciembres?
En esos días en que tú y yo
hacíamos de todo, nosotros
en que te buscaba sin encontrarte
y me sorprendías sentada en mi corazón.
Acuérdate de esos días que querías mis costados
y sin preguntarlo siquiera yo te los daba.
Acuérdate de las mesas vacías
por las que danzábamos lentamente,
porque en esos días, éramos nosotros.
Acuérdate de lo mucho que ya te quiero
que en poco tiempo fui cayendo
y que sin quererlo quedé ahí, contigo.
Y ahora que estás lejos, no puedo separarte de mí.
Acuérdate de nuestros diciembres,
antes de que te dignes a olvidarme,
que me querías entonces
que esperabas quererme más.
Y con el olvido, la distancia me acerca tu recuerdo
que no dejo de ver en el espejo,
junto a mí, una ilusión de tu reflejo.
La que me quiere, la que me llama.
Pero antes de que me dejes sin tu abrazo
acuérdate de nuestros diciembres,
en que la separación era un pequeño lapso,
aunque tristemente, haya resultado
en tu fatídico olvido.
Por Mauricio Julián
Quizá son sólo ideas
puede que no lo creas,
pero al tan fuerte sentirlo
tenía tan sólo que decirlo.
à M.
domingo, 2 de enero de 2011
DE MAÑANA
Amanezco y es un juego surreal
tintes rosas flotan en la habitación
Un diezmo dejó sus huellas leales,
estaban ahí conchas y besos letales.
La mañana mojada estaba,
el cielo se olvidaba con su gris,
de su existencia, de nuestra insistencia,
de querer robado, de amar la violencia.
Todo podría parecer un mensaje
de una vida nueva, limpiando sangre
con la lluvia tersa, olvidando pecados
volviendo a tener cabezas huecas.
Veremos si así mejoramos
sobrevolamos la ilusión
La apreciamos por sus maravillas
y olvidamos que nos odiamos
Para regresarle a la Tierra
el amor, el fruto de la vida.
Por Mauricio J. Coronado
tintes rosas flotan en la habitación
Un diezmo dejó sus huellas leales,
estaban ahí conchas y besos letales.
La mañana mojada estaba,
el cielo se olvidaba con su gris,
de su existencia, de nuestra insistencia,
de querer robado, de amar la violencia.
Todo podría parecer un mensaje
de una vida nueva, limpiando sangre
con la lluvia tersa, olvidando pecados
volviendo a tener cabezas huecas.
Veremos si así mejoramos
sobrevolamos la ilusión
La apreciamos por sus maravillas
y olvidamos que nos odiamos
Para regresarle a la Tierra
el amor, el fruto de la vida.
Por Mauricio J. Coronado
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