miércoles, 26 de enero de 2011

UN PACTO

¿Qué tal si nos amamos y ya?
Yo dejo de fingir que te quiero
y tú dejas de decirme lo mismo.

Si rompemos todos los esquemas
porque trabajar en papel es absurdo
cuando tienes mi cuerpo para escribir,
las galaxias y andrómedas del universo.

Hagamos un pacto tú y yo.
Mientras tú me mires,
yo te beso,
cierra los ojos
y terminamos de hacer eso.

Sugestión entre líneas cortas,
una por aquí,
y otra por tus caderas.

Amémonos juntos, imposible hacerlo diferente,
estamos en el mismo sitio,
sólo queda amarnos o irnos.
No tenemos cadenas.

Por Mauricio Julián

martes, 25 de enero de 2011

EL MERCADO

Tenemos que vivir con miedo
De ser tocados, de estorbar,
Somos un tumulto silencioso,
Que muere por dejarse callar.

Hay una parafernalia de colores,
Todos son ruidos sin acústica.
Cada uno quiere pasar sin decirlo,
Al mismo tiempo, perdiendo el juicio.

Hay conversaciones más íntimas,
Que la confesión misma
Y nadie conoce a nadie.
Son formalismos de amabilidad.

Y sin embargo la doña se sabe
La historia del niño que perdió su madre.
Se abrazan el viejo y el traficante
Pues aquí todos son iguales.

Sin nombres y sin excusas,
Todos juntan experiencias,
Bajo un techo de aluminio
Comparten un pasado complejo.

Por Mauricio Julián
à todos.

sábado, 22 de enero de 2011

CARTA DE ADIÓS SINCERA

Gracias pero ya me cansé de esperar
De imaginar tus pensamientos,
descifrar si lo que quieres es jugar
o disfrutar de mi dolor

Es el último pensamiento que te doy
Me duele la cabeza de sólo mencionarte
Porque sé que la vida duele
Pero no tengo que sufrir por alguien
Que en realidad no me quiere

Quien ama a alguien
Lucha por quedárselo
No le dice que lo aprecia
Lo encierra en el armario y se va
Esperando a querer ponérselo

Porque no soy ningún pendejo
Y que te haces difícil de ver
Decido hoy que te dejo
Tengo mejores cosas por hacer

Gracias por tu tiempo
Pensé que algo podría ser
Disfruta del amanecer
Yo tengo por qué estar contento

No estaré para siempre
Esperando a que me quieras
Estamos en el presente
Dejémonos de chingaderas

Por Mauricio Julián

viernes, 21 de enero de 2011

LAS APARIENCIAS

Yo no quiero ser tu novio
aclaremos de una vez
yo pretendo señorita,
ser tu amante, tal vez.

En el que piensas cuando estás con tu familia.
El que deseas compartiera tu comida,
pero disfrutas más cuando llega a tu cama.

No quiero casarme contigo
quiero ser tu abrigo en el frío.
El amor que ronda tu ventana,
el abrazo desnudo que calienta tu cama.

No seré tu juguete social,
ése que presumes a mamá.
El que dices a tus amigas que te quiere,
los perros ya existen para eso.

No quiero ser al que das las gracias,
por un regalo, por un detalle, por un corazón.
Seré, quizás, quien te provoca ansias,
Al que agradecer, con un beso, pareciera poco.

Pretendo, si me lo permites
ser tu miedo, tu calor y tu desvelo.
Dejemos las apariencias para después,
querámonos de verdad y después seamos felices.


Por Mauricio Julián

à... probablemente ya lo sabe

jueves, 20 de enero de 2011

EL ÚLTIMO

Ese fue el último beso,
que me diste con cariño,
ue me sentí como un niño.

El último día en que te dije
lo importante que eras para mí,
que eres, que lo seguirás siendo.
El último abrazo bajo ojos ocultos
Un día que no logro olvidar.

El último momento en que pude mirar
tus ojos tristes voltear al cielo;
sentir paz por ti, e inquietud por los demás.
El último día en que te vi suspirar.

Fue el último segundo de complicidad
de mente amorosa, y un hijo incapaz
de darte más del amor que merecías.
Fue el último día que dijiste que me querías.

Hoy, en tortuosa despedida,
Es el último segundo que veo tu rostro,
Antes de que la fastuosa ceremonia,
Te lleve detrás de la piedra,
en lo oculto de las criptas.

Pero te aseguro, que jamás
habrá un último sentimiento
un amor muerto, o un olvido.

Porque no seré capaz
de dedicarte un último poema,
un último amor, unas últimas palabras
porque sé que en mi último día,
estaré preparado para encontrarte,
querida madre mía.


Por Mauricio Julián

martes, 18 de enero de 2011

EL CICLISTA

Era una velocidad poco común,
Veía todo volando alrededor de mí,
Nada me acompañaba, más que el viento
y la música que emanaban mis llantas.

Esfuerzo físico hubo de haber,
entre una selva de asfalto
No hubo en mí querer,
que me aprisionara más,
que el sentimiento de ser libre,
sufriendo.

Perseguía sus ojos como si los tuviera en frente,
sabía que era hora de verla.
Quizá mis ánimos y mi aspecto
no serían los mismos,
pero grande es el sentimiento.

Gritos, rayos y explosiones me sacan del sueño,
alerta, crece mi estrés como un veneno
mis pupilas alteradas buscan una salida.
El estertor viene de todos lados.

Doy mi alma a fondo,
a fin de salvar mi cuerpo,
los pedales se han fundido a mis pies.
No puede quedar mucho tiempo.

Siento el sudor entre la espalda y el miedo
escucho uno que otro refregar de fierros;
carece de sentido una vida
en medio de una zona de guerra.

Estoy a punto de salir, creo que he escapado
siento un cuchillo en la nuca.
De ya, siento un líquido amado
y veo mi cuerpo caer indiscriminadamente,
se estira y rasga, sobre el asfalto.

Como si rodar por una ciudad llena de autos
fuera lo más preocupante
mi vida me dejaba, a medio viaje
y ni siquiera pude volver a ver tus ojos.

Qué importa ya lamentarse ahora,
Si ni para amar me quedan fuerzas.

Por Mauricio Julián

A todos los que se juegan la vida por un mundo mejor.
à M.

lunes, 17 de enero de 2011

SIEMPRE TENDRÁS MI AMOR

París, siempre tendrás mi amor.
Dedicaba horas a mirarte,
Detrás de un viejo televisor.

Ahí donde pasé tardes desnudo,
Entre el frío y el hambre no me decidía
Si vivir en ti era amor, o agonía.

Conocí a una mujer, que todo lo tenía
Que en ti conoció las mejores noches de su vida,
Pero nunca te conocimos al mismo tiempo.
Yo era un vagabundo, eso era cierto.

Una vez recuperado, cortejé a esta princesa
Que al principio me quería,
Pero me terminó virando a lo largo,
Porque no era yo el callejero que conociste,
El dinero me cambió, ahora duermo bajo un techo.

Entonces me miró, me dijo mil maravillas de mí
Por eso era que me dejaba ir, no era tiempo de pertenecernos
Quizá después me querría, cerraría el ciclo,
Comenzaría una nueva vida
No tuvo el valor para decirme, que yo no era lo que quería

Por esas tardes que me hicieron tuyo,
Es que ella se fijó en mi cara y me quiso.
Por las luces que me borraron lo indigente en Trocadero,
Es que ella me dejó en el piso.

Y es a ella quien lamento
No haber podido disfrutarte entero
En alguna tarde del frío enero
Pues en mis males y en mis olvidos
Tú me recoges sin prejuicios.

París, siempre tendrás mi amor,
tu regazo no me olvida
sólo sé que tú me querrás siempre
aunque esperemos toda la vida.


Por Mauricio Julián

à M