No me duele el corazón
Porque sólo estás en mis deseos.
Sigo tu camino,
tus fuertes parpadeos.
Mil trescientas ciudades han visto
peores agonías que mi abismo.
Y sin embargo hoy no duermo,
no pienso, sólo existo.
Los días te alejan de mí
te aprisionan en mi memoria
y me hacen olvidar
que entre más pasan
más larga es nuestra historia.
Replegado en un calendario ajeno
veo mi busto frente a tus senos.
Una mística ilusión retorcida,
un deseo plástico de mis lagunas mentales.
Por más que quiera querer,
no es tu ida más que una mentira.
Pues es tu presencia necesaria,
para poder hablar de tu partida.
Y como nunca estuviste aquí
es difícil haberte extrañado,
pues si hay algo que no viví,
fue haberte tenido a mi lado.
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lunes, 13 de agosto de 2012
sábado, 28 de mayo de 2011
MANADA DE IDEAS
Es una súbita diversión
la ambición del homenaje
a la piedra inmóvil
a un simple y tosco viraje
Es la vista perdida
en una mirada triste de infancia
un sentimiento real, cierto
pero no por ello más ajeno.
Cascos divinos rotan con indiferencia
las horas perdidas frente al vacío,
un vicio de tirarse de las alturas
y caer ileso, como en las historias.
Son ideas que en un domingo vienen
y con la cotidianeidad se van
sin remordimientos,
pero con paz.
Son palabras al aire que se enferman por escapar
que gritan de sueño en un sencilla andar
te avisoran a ti, querido Octavio
para poderles regalar
a quien desee de toda fuerza
volverlas a amar.
Por Mauricio Julián
la ambición del homenaje
a la piedra inmóvil
a un simple y tosco viraje
Es la vista perdida
en una mirada triste de infancia
un sentimiento real, cierto
pero no por ello más ajeno.
Cascos divinos rotan con indiferencia
las horas perdidas frente al vacío,
un vicio de tirarse de las alturas
y caer ileso, como en las historias.
Son ideas que en un domingo vienen
y con la cotidianeidad se van
sin remordimientos,
pero con paz.
Son palabras al aire que se enferman por escapar
que gritan de sueño en un sencilla andar
te avisoran a ti, querido Octavio
para poderles regalar
a quien desee de toda fuerza
volverlas a amar.
Por Mauricio Julián
viernes, 22 de abril de 2011
A MI FAMILIA
Una mano que levanta un balde,
Una boca cansada de tanto besar.
Un corazón satisfecho de querer
Y una mirada limpia, de dulzura eterna.
Un viernes por la mañana
Sin preocupaciones más que las propias
De un amor compartido, siempre expandido
Es más que una sonrisa sencilla,
Más que compartir el pan,
Y repartirnos juntos la comida
Una sartén que hierve la comida
Un periódico extendido sobre la mesa
Y un montón de reniegos que pretenden
El bien de todas las personas
Que forman esta familia.
Se convierte en un solo cariño
De palabras que nunca faltan
De abrazos que no se olvidan
Un amor compartido
Una visión de armonía
Muchos años por pasar
Y una misma familia.
Mauricio Julián
Una boca cansada de tanto besar.
Un corazón satisfecho de querer
Y una mirada limpia, de dulzura eterna.
Un viernes por la mañana
Sin preocupaciones más que las propias
De un amor compartido, siempre expandido
Es más que una sonrisa sencilla,
Más que compartir el pan,
Y repartirnos juntos la comida
Una sartén que hierve la comida
Un periódico extendido sobre la mesa
Y un montón de reniegos que pretenden
El bien de todas las personas
Que forman esta familia.
Se convierte en un solo cariño
De palabras que nunca faltan
De abrazos que no se olvidan
Un amor compartido
Una visión de armonía
Muchos años por pasar
Y una misma familia.
Mauricio Julián
domingo, 27 de febrero de 2011
LOS PENSAMIENTOS DE ANOCHE
Caminamos sobre ruedas en la noche
Después de un desconcierto callas
Te veo y no necesito más palabras
Estás a mi lado, un tanto distante
Preguntas mi pensamiento
Mientras adivino el tuyo
Intento ser breve al contestarte.
En preguntas vagas te digo la verdad
Y no te digo todo, por miedo a asustarte.
Excuso mi silencio con la incomprensión
Tú sonríes, dices comprenderme;
Bajo la luna, por ti añoro.
Ahora confieso mi pensamiento
Mientras te imagino danzando en un día gris
Con un vestido carmesí.
Tu blanca piel acaricia la lluvia
Tu cabello negro perfuma el día
Yo soy feliz, te veo desde lejos
Nos veo en el improbable caso
Que tú me quieras un día
Donde yo te digo que te amo y tú sonríes
No sé si de hastío, o de cansancio.
Y es en una escapada onírica
Mientras te tengo a mi lado, silenciosa
Estaba el Eros, que nos veía ahí, parados frente al limbo
De una semilla que poco a poco germina
Y que quiero ver un día
Crecer junto a tu ventana
Un tulipán que demuestra.
Una relación que podremos llamar nuestra
Por Mauricio Julián
a ML.
Después de un desconcierto callas
Te veo y no necesito más palabras
Estás a mi lado, un tanto distante
Preguntas mi pensamiento
Mientras adivino el tuyo
Intento ser breve al contestarte.
En preguntas vagas te digo la verdad
Y no te digo todo, por miedo a asustarte.
Excuso mi silencio con la incomprensión
Tú sonríes, dices comprenderme;
Bajo la luna, por ti añoro.
Ahora confieso mi pensamiento
Mientras te imagino danzando en un día gris
Con un vestido carmesí.
Tu blanca piel acaricia la lluvia
Tu cabello negro perfuma el día
Yo soy feliz, te veo desde lejos
Nos veo en el improbable caso
Que tú me quieras un día
Donde yo te digo que te amo y tú sonríes
No sé si de hastío, o de cansancio.
Y es en una escapada onírica
Mientras te tengo a mi lado, silenciosa
Estaba el Eros, que nos veía ahí, parados frente al limbo
De una semilla que poco a poco germina
Y que quiero ver un día
Crecer junto a tu ventana
Un tulipán que demuestra.
Una relación que podremos llamar nuestra
Por Mauricio Julián
a ML.
martes, 11 de enero de 2011
EL CAFÉ, NEGRO. EL SACO, CAFÉ.
Estaba esperando un café
También una llamada.
Una sombría luz de verano
Cubría su boina calada.
Eran las diez, un momento fantasma
De la mañana es la hora perdida
Entre el amanecer y el mediodía.
Castigaba sus dedos con mordidas
Descabellaba sus uñas una a una;
Lo que hace la ansiedad
Y la espera de un amor potencial.
Vestía un saco café
Indumentaria más bien otoñal.
Sentía que desde entonces esperaba.
Sin sentarse hasta el infinito
Sabía que no llegaría esa llamada.
Aún así, esperaba.
Eran dos almas derramadas
Una de desesperanza en la espera
Otra, en la distracción de la vida
La pasaba bien, sin ser distraída.
Por una llamada, una manchita,
Que en su corazón dejó una flor
Promesa de un amor por venir
Que ahora quedó marchita.
Por Mauricio Julián
También una llamada.
Una sombría luz de verano
Cubría su boina calada.
Eran las diez, un momento fantasma
De la mañana es la hora perdida
Entre el amanecer y el mediodía.
Castigaba sus dedos con mordidas
Descabellaba sus uñas una a una;
Lo que hace la ansiedad
Y la espera de un amor potencial.
Vestía un saco café
Indumentaria más bien otoñal.
Sentía que desde entonces esperaba.
Sin sentarse hasta el infinito
Sabía que no llegaría esa llamada.
Aún así, esperaba.
Eran dos almas derramadas
Una de desesperanza en la espera
Otra, en la distracción de la vida
La pasaba bien, sin ser distraída.
Por una llamada, una manchita,
Que en su corazón dejó una flor
Promesa de un amor por venir
Que ahora quedó marchita.
Por Mauricio Julián
martes, 28 de diciembre de 2010
FANÁTICO
No me duele el corazón
Porque sólo estás en mis deseos.
Sigo tu camino,
tus fuertes parpadeos.
Mil trescientas ciudades han visto
peores agonías que mi abismo.
Y sin embargo hoy no duermo,
no pienso, sólo siento.
Los días te alejan de mí
te aprisionan en mi memoria
y me hacen olvidar
que entre más pasan
más larga es nuestra historia.
Replegado en un calendario ajeno
veo mi busto frente a tus senos.
Una mística ilusión retorcida,
un deseo plástico de mis lagunas mentales.
Por más que quiera querer,
no es tu ida más que una mentira.
Pues es tu presencia necesaria,
para poder hablar de tu partida.
Y como nunca estuviste aquí
es difícil haberte extrañado,
pues si hay algo que no viví,
fue haberte tenido a mi lado.
Por Mauricio J. Coronado
Porque sólo estás en mis deseos.
Sigo tu camino,
tus fuertes parpadeos.
Mil trescientas ciudades han visto
peores agonías que mi abismo.
Y sin embargo hoy no duermo,
no pienso, sólo siento.
Los días te alejan de mí
te aprisionan en mi memoria
y me hacen olvidar
que entre más pasan
más larga es nuestra historia.
Replegado en un calendario ajeno
veo mi busto frente a tus senos.
Una mística ilusión retorcida,
un deseo plástico de mis lagunas mentales.
Por más que quiera querer,
no es tu ida más que una mentira.
Pues es tu presencia necesaria,
para poder hablar de tu partida.
Y como nunca estuviste aquí
es difícil haberte extrañado,
pues si hay algo que no viví,
fue haberte tenido a mi lado.
Por Mauricio J. Coronado
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